En la época en que Hipócrates hacia sus primeros descubrimientos médicos (400 a 300 aC), se pensaba que las enfermedades eran un castigo de los dioses y que podían curarse únicamente si se satisfacía a las divinidades. Los doctores de la época priviligiaban la magia y los cuatro elementos (tierra, aire, fuego y agua) como significado de los cuatro humores. Hipócrates desarrollo la forma de distinguir los cuatro humores, teoría que años después se vio reforzada por Platón y Aristóteles, así como varios de sus discípulos, pues se identificaba plenamente con la filosofía, de ahí que se formara la idea de que los cuatro humores de los hombres tenían que estar perfectamente equilibrados con el fin de evitar todo tipo de enfermedades tanto del cuerpo como del espíritu.
De igual manera se les relacionaba (a los humores) con las estaciones del año e incluso con el temperamento de una persona. La bilis amarilla significaba el fuego y estaba almacenada en el hígado y las vías biliares, directamente relacionada con el verano y el calor, a las personas violentas (coléricas) se les pensaba llenos de este humor. La bilis negra significaba tierra y estaba en el estomago y el bazo, relacionada con el otoño y lo seco, se consideraba que aquellos tristes y meditabundos tenían mucha de esta bilis, llamados melancólicos por este motivo (melancolía = bilis negra). La flema significaba agua y se encontraba en el cerebro y la medula, ligada al invierno y lo húmedo y cuando se acumulaba en el cuerpo, el hombre flemático era propenso a holgazanear y a ser calmado. La sangre significaba aire y estaba en el corazón y las venas, su estación era la primavera y su cualidad el frió, el hombre "sanguíneo" se consideraba sociable y amante de la alegría y la música.
En la actualidad las teorías humoralistas han dejado de estar vigentes, ya no se cree que las manías son causadas por la bilis en ebullición ni que la epilepsia se debe a el taponamiento de los conductos de la flema, pero lo cierto es que el estado de salud solo se alcanza en el estado de equilibrio entre cuerpo y mente, un gran acierto de los antiguos eruditos, que seguirá en boga por mucho tiempo mas.

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