miércoles, 22 de junio de 2011

Viaje redondo (primera parte)

Lo conocido es finito, lo desconocido es infinito; desde este punto de vista intelectual estamos en una pequeña isla en medio de un océano ilimitable de inexplicabilidad.
Nuestra tarea en cada generación es recuperar algo más de tierra.
T. H. Huxley, 1887

Barcos cayendo desde la orilla del mundo
En los inicios de la civilización humana, la mitología de sus pueblos daba la visión de una Tierra plana en cuyos confines había un lugar del cual se podía caer el vacio y no poder regresar de donde sea que se llegara. No tardaron mucho en comenzar a ver la Tierra como una esfera flotante en el espacio pues si el Sol, la Luna y Marte eran redondos. . . ¿Qué nos haría pensar en que nuestro planeta no lo fuese? . . . aunque al no conocer los limites de este mudo, no imaginaban su tamaño real.


El descubrimiento de que la Tierra es un mundo pequeño se llevo a cabo en una época que algunos llaman siglo tercero a. de C., en la mayor metrópolis de aquel tiempo, la ciudad de Alejandría. Allí vivía un hombre llamado Eratóstenes, fue astrónomo, historiador, geógrafo, filósofo, poeta, crítico teatral y matemático. Los títulos de sus obras van desde Astronomía hasta Sobre la libertad ante el dolor. Fue también director de la gran Biblioteca de Alejandría. . .donde un leyó un libro de papiro donde un puesto avanzado de la frontera meridional, en Siena, cerca de la primera catarata del Nilo, en el mediodía del 21 de junio un palo vertical no proyectaba sombra. En el solsticio de verano, el día más largo del año, a medida que avanzaban las horas y se acercaba el mediodía las sombras de las columnas del templo iban acortándose. En el mediodía habían desaparecido y en aquel momento podía verse el Sol reflejado en el agua en el fondo de un pozo hondo. . .el Sol estaba directamente encima de sus cabezas.

La anterior era una observación que otros podrían haber ignorado con facilidad. . .palos, sombras, reflejos de pozos, la posición del Sol. . . ¿Qué importancia podían tener cosas tan sencillas o cotidianas? Pero Eratóstenes era un científico, y sus resultados sobre estas cosas cambiaron –y en cierto sentido, hicieron el mundo-. Eratóstenes tuvo el ánimo de hacer un curioso experimento y observar si en Alejandría los palos verticales proyectaban sombras hacia el mediodía del 21 de junio. . .y descubrió que si lo hacían.

Eratóstenes se pregunto entonces a que se debía que en el mismo instante un bastón no proyectara en Siena ninguna sombra mientras que en Alejandría, a gran distancia del norte, proyectaba una sombra pronunciada. . .si vemos un mapa del antiguo Egipto con dos palos verticales de igual longitud, uno clavado en Siena y otro en Alejandría. Supongamos que en un momento dado cada palo no proyectara sombra alguna. . .este hecho se explicaría de forma fácil: basta con que la tierra sea plana. El Sol se encontrara entonces encima mismo de nuestras cabezas. Si los dos palos proyectan sombras de igual longitud, esto también se explica en una tierra plana: los rayos del Sol tienen la misma inclinación y forman el mismo ángulo con los dos palos. Pero ¿Cómo explicarse que en Siena no había sombra y al mismo tiempo en Alejandría la sombra era considerable?

Eratóstenes comprendió que la única respuesta posible es que la superficie de la Tierra está curvada. Y no solo esto: cuanto mayor sea la curvatura, mayor será la diferencia entre las longitudes de las sombras. El Sol está tan lejos que sus rayos son paralelos cuando llegan a la Tierra. Los palos situados formando ángulos diferentes con respecto a los rayos del Sol proyectan sombras de longitudes diferentes. La diferencia observada en las longitudes de las sombras hacía necesario que la distancia entre Alejandría y Siena fuera de unos siete grados a lo largo de la superficie de la Tierra [si imagináramos los palos prolongados hasta el centro de la Tierra, formarían allí un ángulo de siete grados]. Siete grados es aproximadamente una cincuentava parte de los trescientos sesenta grados que contiene la circunferencia entera de la Tierra. Eratóstenes sabía que la distancia entre Alejandría y Siena era de unos 800 kilómetros, porque contrató a un hombre para que midiera a pasos. Ochocientos kilómetros por 50 dan 40 000 kilómetros: esta debía ser pues la circunferencia de la Tierra.

Ésta es la respuesta correcta. Las únicas herramientas de Eratóstenes fueron palos, ojos, pies y cerebros, y además el gusto por la experimentación. Con estos elementos dedujo la circunferencia de la Tierra con un error de solo unas partes por ciento, lo que constituye todo un logro hace 2 200 años. Fue la primera persona que midió con precisión el tamaño de un planeta.

1 comentario:

  1. ..."Las únicas herramientas de Eratóstenes fueron palos, ojos, pies y CEREBROS, y además el gusto por la experimentación..."... felicidades mi estimado francisco... excelente post... y felicidades por el blog...

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